viernes, 13 de enero de 2012
Amexicano - Afrancés
Hace dos semanas, más o menos, los nuevos estudiantes de intercambio llegaron a la ciudad. Justo cuando me cuestionaba porque los bretones llamaban a Rennes ciudad Universitaria, finalmente obtuve mi respuesta:
Muchos gringos, para mi desagrado, y lo peor de todo: Mexicanos.
Los Mexicanos en el extranjero, son los seres más surrealistas que existen en este planeta que habitamos. ¿Porqué surrealista? Bueno, porque ellos mismos escapan a la realidad. Y esto se debe a varias cosas: un sentimiento burgués se apodera de ellos comiendo baguettes, hablan del mucho dinero que tienen, son unos petardos e intentan a toda costa de mostrar que México no es un país pobre y de lo bien que a su papi le va en los negocios.
Pero, ¿dónde están los verdaderos mexicanos?, aquellos que con su esfuerzo y trabajo diario hacen que nuestro país aún se mueva. Quizás estén en el Fill, ganando unos dolares, o criando a siete hijos que Dios les mandó, o a 6 metros bajo tierra, muertos de hambre, por el narco o la injusticia tan clara en México y en Francia también.
Decir que los mexicanos en Europa son lo peor puede ser una muy fuerte acusación. Pero la verdad es que en pocas experiencias que he tenido con ellos aquí, he encontrado gente legítima. Puedo citar a mis amigas Gisela y Gicela, a algunos mexicanos de intercambio del semestre pasado en Nantes y punto.
No es que no me gusten los mexicanos, pero, ¿porqué tienen que adular?, ¿porqué quieren apantallar?, ¿porqué muestran a un México que no es, y que espero no será?
Y en medio de esto, pasa otra cosa. Cuando más me sentía adaptado a ésta cultura, me empiezo a desbaratar o reconstruir, es mejor verlo así, ya que, me alejo de mucha gente y me acerco a otra. No sé si este sea un proceso normal o simplemente las cosas son así. Quizás sea el momento de decir adiós y hola al mismo tiempo.
Tengo la ligera sospecha que la cagué. No sé en qué, pero de seguro en algo que no pongo mucha importancia, como es costumbre.
En este proceso de Desmexicanisación, intento eliminar de mí y de mi entorno, todo aquello que no hace de México un país digno, es decir, intento ser un ciudadano modelo, basado en lo que yo pienso que un Mexicano debe ser, y no lo que es. En mi proceso de Desfrancisación, incorporo elementos de mi mexicanidad y a la vez elimino las cosas que tanto me desagradan de Francia y su cultura, pero este proceso distinto al otro está cargado de otro proceso de francisación, en el buen sentido del término.
Vine a Francia con una ilusión, y aún la tengo. Mas, esa ilusión está en mi cabeza, y sólo allí vive, en mis sueños y pensamientos. Por nada cambio esta experiencia. Como siempre lo digo, no extraño a Mexicali, sino a su gente, particularmente su calidez y su sencillez. Amo la originalidad de los cachanillas, que digan Chilo en lugar de Chido, que no usen Chavo o Chava sino Morro o Morra, sus curadas y este espíritu de No pertenencia al México estándar, me encanta haber nacido en una ciudad que es una mezcla de todo, no sé si de lo mejor pero si de cosas buenas.
Entonces, dicho esto, hoy, no soy ni mexicano ni francés, sino, Chachanilla-Bretón.
Mexicali Bro Dispar!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Muy bien dicho amigo :)
ResponderEliminar