viernes, 17 de diciembre de 2010

El Refrigerador Vacio


Ya es fin de semestre, Navidad está a la vuelta de la esquina y estoy experimentado lo que las parejas maduras viven cuando los hijos se van. En ese caso, existe una expresión para hablar de tal experiencia: El Nido Vacio.

En mi caso, no son hijos los que se van, sino amigos.

Una vez alguien que yo apreciaba mucho, y en quien según yo encontraba su amistad y todas esas cosas bonitas que uno encuentra en los amigos me dijo:

"¿Cómo puedes querer tanto a alguien que sólo lo conoces desde hace algunos meses?"

Esta frase, aún me sigue causando schok. Pero ahora, y después de varias experiencias fuera de casa, creo tener la respuesta a su tan cruel o nulficadora expresión.

Cuando estás lejos de casa, cuando no tienes hermanos ni mamá a quien recurrir, cuando sientes que estás solo solo, y que todos tus amigos están del otro lado del charco, aparece lo que yo llamo, la pequeña familia. Lo de pequeña es un decir, porque lo que aporta al corazón y al alma no puede medirse.

Los compañeros, amigos de estudio y amigos nada más, se convierten en tu segunda familia. Por ejemplo, cuando estoy triste, sé que si veo a Celien, su simple sonrisa, o su manera de ser, me pondrá mejor. Si quiero hacerme el tonto y no tomar las cosas con tanta seriedad, entonces Michele será el más indicado. Hablar de música y del amor, siempre es bueno hacerlo con Federica. Mi parte latina y artística la encuentro en Irene. La seriedad y las reflexiones de gente grande están con Stephanie. Lethicia es el ejemplo de No woory, be Happy, pero que a la vez le da duro al machete, y es una feminista simpátiquisima. Mattia, es la juventud sería, pensante, a veces inflexible, pero siempre curioso, interesado en el otro y leal.

Y ahora, que el fin se acerca para ellos, que cada quien retoma su vidas, yo me quedo con el Refrigerador Vacio. Es algo curioso pero muy lógico que previo a las partidas, todos vacian sus refrigeradores, hacen las maletas, tiran lo que no necesitarán, limpian, acomodan, reponen, cierran la puerta por última vez, no antes de echar un vistazo, y entregan su llave de 100 Euros.

Pero vaciar el Refrigerador, es también la oportunidad de cocinar todo aquello que no se hizo y de compartirlo con los amigos del camino.

Me quedo con el Refrigerdor vacio, pero con mi corazón abierto a nueva comida con que llenarlo. Y sé, y estoy seguro, que habrá nuevos ingredientes con que llenarlo, distintos a los precedentes, singulares y especiales. Vamos a ver qué tal me va el siguiente semestre, el semestre final, quizás, no lo sé.

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